Se ha instalado una polémica, lo que es una buena señal. No se trata de hacer bromas, ni de ser livianos para no aburrir. El asunto es como salir de lo personal y no perderse en las pequeñas anécdotas para que la circulación de ideas sea productiva, recoja la incomodidad, la molestia, el tedio frente a lo que se vive a diario.
Gumucio en su artículo no descalifica a un pequeño grupo de personas provenientes de un mismo lugar, sino que ataca directo las ideas, demandas y reflexiones de 125 personas, que desde la diversidad de sus saberes, oficios, géneros, edades, identificaciones, hacen sus aportes –creativos y reflexivos- simplemente porque se sintieron interpelados a participar de este proyecto, que puede ser incómodo para algunos, pero que es capaz de entrecruzar hablas que no tienen nada en común más que imaginar una izquierda actual, posible, inclusiva, que reconoce su malestar.
Imaginarios Culturales para la Izquierda busca desde la emergencia, expandir registros, plantear escenarios donde se desplieguen verdaderos riesgos de pensar algo distinto; donde caben el no saber, el equivocarse, porque es desde las palabras, el lenguaje, las subjetividades que se organiza el mundo, lo político, lo económico, lo social. Personalmente recojo el gesto como posibilidad de aprendizaje, de construcción de tejido, de masa crítica y a la vez como un espacio de pertenencia.
Hablar, por ejemplo, de las injusticias y sufrimientos derivados de esta forma extrema de capitalismo en el Chile Neoliberal, de cómo nos relacionamos con lo HIPER que acumula poder como nunca antes para los grandes grupos económicos (Hidroaysén), o de los accesos discriminatorios asociados a la salud y la educación. Cómo nos defendemos del miedo, la inestabilidad, la falta de horizonte y la enfermedad mental (un 35% de la población en Chile presenta y/o ha tenido un desorden mental, es decir, una de cada tres personas sufre algún trastorno psiquiátrico). Cómo las personas, el pueblo, la gente puede oponerse a la fuerza de máquinas enormes, trabajos de mala calidad, bancos, casas comerciales, cadenas de farmacias, que se nutren de nuestros miedos a la pobreza, la enfermedad, los imprevistos, condenándonos a vidas insatisfactorias.
Imaginarios Culturales para la Izquierda, como en un puzzle, suma piezas, políticas y micropolíticas, como fragmentos de una realidad que habita la insatisfacción. Que no hable de tecnologías y comunicaciones, es simplemente porque estamos insertos en ellas, y porque son las herramientas que hicieron posibles los cruces de la Separata.
Eugenia Prado, febrero de 2011.

3 comentarios:
Euge,
Me parece muy interesante la reflexión que haces. Sobre todo, me ha llamado la atención el tema psiquiátrico. Creo que el problema de la salud mental, es absolutamente transversal a la globalidad, a la economía. La diferencia radica, en que en Chile es normal o casi normal (también dentro de algunos círculos) decir que se ha ido o se va a consulta sicológica o psiquiátrica. En mi experiencia en España, es un tema casi tabú. Nadie dice estas coas, pero hay mucha demanda de atención de salud mental.
Un beso
Sole Molina
Sole, cómo estás? no he sabido nada de ustedes, gracias por tu comentario, es cierto, y es extraño, tal vez tenga que ver los temas o la intimidad que se comparte entre nosotros y los otros, pero estoy convencida de que la enfermedad mental se instaló en nuestros cuerpos y el mercado hace rato, una gran cadena de conveniencias con que vamos modelando esta máquina enorme, abrazos
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